2 febrero, 2020 Alejandro Fernandez

Asignar o no asignar – ¿Esa es la pregunta?

Eli Schragenheim

Una nota intermedia para clarificar un punto.

Parte 1.5 de la serie de utilizar T, I y GO para la toma de decisiones clave.

 

El artículo anterior argumentaba que el costo de la capacidad no es lineal y que tampoco es continuo. No hablé del hecho de que en demasiados casos no hay forma de relacionar directamente el consumo de una capacidad específica con productos específicos. El remedio de la contabilidad de costos en sus esfuerzos para calcular el costo de una unidad de producto es asignar el costo-de-la-capacidad, lo cual no está relacionado directamente con una unidad de producto, sino que se basa en algún parámetro arbitrario como la mano de obra directa.

¿Deberíamos asignar el costo del estadio basado en los tiquetes o en el resultado del juego?

El Costeo Basado en Actividades (ABC) reta los métodos más antiguos en ese sentido. ABC se esfuerza en relacionar cada tiempo que consume capacidad con su “orientador-de-costo”, que puede ser una unidad de producto, pero también puede ser un cliente nuevo e incluso un pedido.

¿Hay algo malo con eso?

El verdadero error de ABC, y de todos los demás métodos de contabilidad de costos, es asociar el costo promedio del consumo específico de la capacidad con esos orientadores de costo. El comportamiento no-lineal del costo de la capacidad genera una enorme distorsión en la información gerencial de ABC. Ofrece la impresión errónea que algunos orientadores de costos son muy costosos cuando

hay exceso de capacidad, mientras que otros orientadores de costos lucen bien, conciliando el hecho que utilizan capacidad que está realmente limitada (y comprar más es realmente costoso), lo que lleva a decisiones de negocios equivocadas.

Por supuesto que para convencer a las organizaciones de dejar de asumir que cada unidad de tiempo que consume capacidad genera determinado costo, necesitamos establecer un camino alternativo para tomar decisiones relevantes. Necesitamos un buen método para verificar si una nueva oportunidad / idea va a mejorar los resultados finales o no. También nos gustaría tener un buen método para decidir si comprar más capacidad es rentable o mejor dejamos de usar alguna de la capacidad disponible. Espero llegar a la solución en artículos posteriores.

¡A veces necesitamos asignar ciertos costos incluso cuando usamos la lógica de TOC!

Por ejemplo, suponga que su empresa se ha asociado con otra empresa para alquilar todo un piso de oficinas. La razón es: el dueño del piso rechazó alquilar sólo una parte. Ese espacio es un recurso, y el espacio total es el límite de la capacidad disponible del recurso espacio.

Cualquier acuerdo entre usted y la otra empresa con respecto a repartir el costo del alquiler, y probablemente también algunas otras capacidades que usa (limpieza, líneas de comunicación) es básicamente arbitraria y se basa en alguna asignación del espacio (por ejemplo el lobby y los ascensores se comparten).

Voy a plantear más casos de asignación como soluciones suficientemente buenas cuando no sea posible hacer cálculos directos.