5 mayo, 2020 Alejandro Fernandez

Después de la Crisis

Eli Schragenheim

Traducción libre: Alejandro Fernández

Estamos en de una crisis global, y este es el mejor tiempo para pensar cómo será el mundo después de que termine la crisis. Es obvio que también hay que resolver cómo sobrevivir a la crisis, pero debe ser un error grave enfocarse solamente en lo obvio.

Hay un gran debate sobre cuándo va a terminar el Coronavirus, y qué tanto le va a tomar a la economía superar la crisis. Esta es una pregunta crítica:

¿Las características de la demanda futura van a ser las mismas, o incluso algo similares, a la demanda que tuvimos en el 2019? Tengo mis dudas, y si tengo razón, entonces todas las organizaciones necesitan aprovechar el tiempo para volver a pensar su estrategia.

Estamos en el comienzo de dos crisis diferentes y cada una de ellas tendrá un impacto sobre los patrones futuros de la demanda, de una forma que no la habíamos pensado antes.
La “demanda del mercado” es generada por los gustos, hábitos y preferencias de los consumidores al usar su efectivo disponible. Esta raíz del consumo del consumidor del mundo es exactamente lo que se está afectando por el Coronavirus, generando un trauma significativo que aún se mantiene. Demasiadas personas alrededor del mundo están perdiendo su trabajo y tienen ansiedad acerca de su misma supervivencia básica. Agregue a esto la sensación de soledad y la preocupación por sus padres ancianos y sus familiares. Todos estos efectos influencian nuestras decisiones de compra. La mayoría de cosas que estamos acostumbrados a comprar en los “tiempos normales” noson para sobrevivir, sino para disfrutar. El tener más dinero que el absolutamente necesario hace que pensemos que “tenemos los medios, ¿por qué no los usamos?”. Los tiempos difíciles por los que atravesamos, especialmente para aquellos de nosotros que estamos atorados en casa, tienen un impacto sobre nuestras preferencias y probablemente van a cambiar nuestros hábitos. La continua presión sobre el efectivo, sin saber si vamos a lograr un ingreso estable, cambia la percepción de lo que necesitamos para tener una “buena vida”.

Entonces, el reconocimiento del peligro para la vida, más la falta de un dinero seguro suficiente para cubrir nuestras necesidades, marca un sello de cómo vamos a consumir, incluso cuando la economía se recupere de la crisis actual. La combinación del trauma personal y la incertidumbre económica
podría causar varios cambios de largo plazo en el consumo de bienes. El cambio obvio para muchos es volverse más conservadores, al gastar solamente en las cosas que parecen prácticas y necesarias. También significa gastar globalmente menos que el efectivo disponible, lo que plantea el tema de los medios para ahorrar dinero. El comportamiento actual del mercado accionario va a determinar si ese mercado va a ser la forma normal de ahorrar en el futuro. Nuevas formas de ahorrar dinero se pueden volver atractivas, si se puede demostrar de forma convincente su estabilidad, no solo su tasa de interés.

Sin embargo, este “conservadurismo” es solo un aspecto posible del cambio en el comportamiento. También es posible que se reduzca la cultura general del “status” que genera entretener a los demás con lo que tenemos. Cuando se esparce ampliamente la amenaza de una muerte temprana, el significado de la vida y de lo que significa disfrutar va a tener un cambio. Va a surgir un nuevo conjunto de prioridades. El estar atorado en casa lleva a muchas personas a encontrar formas valiosas de llenar el tiempo, leer libros, ver una mayor variedad de shows en TV y escuchar música, y todo esto puede generar un impacto aún más profundo.

Una reacción muy diferente a los difíciles tiempos actuales es colocar un mayor énfasis en mayor diversión, debido a que quién sabe si vamos a estar vivos mañana. Todo ser humano cuando enfrenta el conflicto crónico entre disfrutar la vida y prepararse para un mejor futuro. La forma común como la gente maneja los conflictos es buscando un acuerdo a medias aceptable. Muy pocas personas tienen éxito en hacer de su meta para vivir su centro, así que todo lo que hacen es lograr más y más de esta meta. La mayoría de las personas debe sacrificar algo en el presente, como el dinero, el tiempo dedicado a estudiar o prepararse para ofrecer las condiciones necesarias para un buen futuro. Este concepto se puede impactar por el pensamiento de que la vida puede terminar en cualquier momento, y de un reconocimiento incluso más general de que usted no se puede apoyar en ninguna predicción de lo que va a suceder, incluso en un horizonte de tiempo muy corto. Entonces, esta clase de comportamiento puede llevar a preferir el futuro inmediato sobre el futuro de largo plazo.

¿Será que estas reacciones opuestas se cancelan entre sí en relación con su impacto con el comportamiento global del mercado?
Yo no lo creo, debido a que las dos formas opuestas de reaccionar al trauma actual van a impactar conjuntos diferentes de productos y servicios. Ambas formas se combinan para reducir la demanda de productos y servicios que se reflejan en el arreglo a medias. Actualmente cada categoría de productos ofrece una amplia variedad de precios, desde el más barato al más costoso. Parece que el papel del precio medio va a bajar. La demanda por los productos de alto precio subiría, mientras que algunos de los productos de alto precio aún van a encontrar consumidores dispuestos a pagar. El precio es solo uno de los parámetros a revisar, hay algunos tipos de productos que no tienen valor práctico, pero tienen determinado valor estético, sin ser realmente gran arte, y puede que no encuentren demanda del todo.

La crisis va a tener una influencia significativa sobre el uso de la tecnología. Por un lado, se acelerará el uso de formas más nuevas de comunicarse y trabajar a distancia. Por el otro lado, espero que el uso de tecnologías más nuevas se enfocará mucho más en el valor práctico real, en vez de ser entusiasta con las nuevas características y la atracción de juguetes que realmente no se necesitan.

¿Qué deben hacer las organizaciones ahora?

Estos son los tiempos más adecuados para volver a pensar las estrategias y las tácticas. Todas las organizaciones enfrentan los siguientes tres períodos de tiempo, con sus impactos diferentes externos
sobre el negocio.

1. Dentro de la crisis del Coronavirus: cómo sobrevivir sin perder el futuro.

2. Después del Coronavirus: vivir la recesión económica.

3. Saliendo de ambas crisis a una economía y a patrones de comportamiento cambiados.

El período actual de la crisis del Coronavirus le ofrece a la alta gerencia la oportunidad de dedicarle tiempo a considerar los posibles cambios en el mercado después de que la economía se estabilice.

La Teoría de Restricciones – TOC – nos enseña a hacer las mejores  estimaciones, basadas en el análisis de causas y efectos, y luego colocar las señales que nos indiquen en dónde estamos equivocados. Esto quiere decir que mientras sabemos que realmente no sabemos, asumir que “no sabemos nada” también es erróneo, y hace más daño. Entonces, el trabajo de todo gerente de alto nivel es realizar supuestos sólidos, construir una dirección que permite liderar varios sectores del mercado, y monitorear las señales de alarma.

Existe otro aspecto de la construcción de un plan para ganar la competencia al llegar con nuevos productos y servicios que sean altamente valiosos para sectores del mercado suficientemente grandes,
y de esta forma obtener una alta demanda. Existe una necesidad absoluta que se requiere para la construcción de competencias y de amortiguadores de capacidad para ofrecer la flexibilidad que permita
ajustarse rápidamente a las nuevas tendencias en el mercado. Esto significa, entre otras condiciones necesarias, tener empleados con habilidades múltiples altamente motivados para apoyar cualquier
cambio rápido en la mezcla de producto y/o en la entrega a los clientes.

Para lograrlo puede que la alta gerencia necesite llegar a un nuevo esquema para mantener relaciones ganar ganar con los empleados. ¿Cómo realizar ese volver a pensar las cosas? Se debe dedicar un tiempo
determinado para volver a pensar mutuamente, probablemente usando paquetes como Zoom o Skype con todos los jugadores clave. Creo firmemente que se deben utilizar los consultores de TOC. Primero que
todo debido a que personas externas (pero acertadas) están menos ligadas a cualquier paradigma actual, así que pueden revelar y retar supuestos ocultos. En Segundo lugar, debido a que las herramientas de
pensamiento de TOC (incluyendo las Seis preguntas de Goldratt) se pueden utilizar efectivamente para analizar la percepción de valor de los clientes. Y una buena predicción de la percepción de valor de los clientes es la clave para cualquier buena estrategia.